La tercera audiencia pública en el marco de la reforma del Código de Planeamiento Urbano en el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán tuvo el foco puesto en la necesidad de mejorar los servicios públicos de la ciudad, mejorar el uso de la tierra y la calidad de vida en los barrios populares. La tercera jornada tuvo las exposiciones de especialistas del Colegio de Arquitectos de Tucumán y de una docente e investigadora de la UNT-CONICET.
«Bienvenidos todos a esta tercera audiencia pública en el marco de la reforma del Código de Planeamiento Urbano. En esta oportunidad contaremos con dos exposiciones a cargo tanto del Colegio de Arquitectos de Tucumán y de Paula Boldrini, docente e investigadora por el CONICET y la UNT», celebró el presidente de la comisión especial de Reforma del Código de Planeamiento Urbano, Facundo Vargas Aignasse.
Luis Lobo Chaklian, representante por la municipalidad en la comisión, celebró la decisión política de avanzar con el proceso de reforma: «los resultados de la audiencia anterior serán subidos a las páginas del Concejo Deliberante y de la Municipalidad. Los aportes de estas audiencias tienen una importancia enorme. El gran mentor de este proceso es la misma ciudad que demanda que hagamos estos cambios. Ustedes serán los dueños de la próxima ordenanza del Código de Planeamiento Urbano. Continuamos con este proceso de audiencias para la reforma a partir de la decisión política tanto del presidente del Concejo Deliberante, Fernando Juri, como de la intendenta, Rossana Chahla, buscando la participación amplia de distintos actores sociales».
La comisión especial para el Estudio, Evaluación y Reforma del Actual Código de Planeamiento Urbano está conformada por los concejales Facundo Vargas Aignasse (presidente), Gonzalo Carrillo Leito, Emiliano Vargas Aignasse, Gustavo Cobos, Ramiro Ortega, Carlos Ale, Federico Romano Norri, Leandro Argañaraz, Gastón Gómez, Cristian Abel y los funcionarios municipales Luis Lobo Chaklian, María Guadalupe Rearte, Marcelo Daniel Beccari y Mónica Gladys Alicia Ailan.
Exposiciones
«El verdadero urbanismo ocurre cuando la norma técnica se encuentra con la realidad del vecino. Esta reforma es el nacimiento de un nuevo código urbano», abrió su exposición el arquitecto Guillermo Soler, en representación del Colegio de Arquitectos de Tucumán (CAT).
«Nosotros estamos en el CAT trabajando en base a los siete ejes planteados por el Consejo Económico y Social, y hemos realizado jornadas de debate con estos ejes. Venimos a presentar las conclusiones que tenemos como resultado de esas jornadas, particularmente enfocándonos en lo relacionado a movilidad y a infraestructura y servicios», continuó Soler. Y agregó: «nuestro principal desafío es hacer un CPU que preforme el futuro de la ciudad, dando lugar a la ciudad que queremos. Por eso me parece extraordinario que podamos escucharnos entre todos los actores. A diferencia de los procesos de reformas previo, en este estamos escuchando a la sociedad y a las organizaciones interesadas en que la ciudad cambie y mejore», finalizó.
A su turno, Paula Boldrini, docente e investigadora del CONICET-UNT, puso el foco en la necesidad de mejorar las condiciones de habitabilidad a partir del Registro de Barrios Populares (RENABAP). «El eje de la exposición serán las problemáticas vinculadas a los barrios populares. San Miguel de Tucumán es la ciudad que más barrios populares tiene en toda el área metropolitana. Es fundamental para desarrollar políticas públicas de integración sociourbana este proceso de reforma de CPU, que esperamos que se pueda plasmar en normativas y en políticas urbanas», planteó la arquitecta, tras detallar que 71 de los 150 barrios populares relevados por el Registro Nacional de Barrios Populares en el Gran San Miguel de Tucumán se encuentran en la Ciudad, poniendo el foco en la vulnerabilidad material, la vulnerabilidad inmaterial, la falta de fuentes de trabajo, la desvinculación social, la informalidad en la tenencia del suelo y el consumo problemático de sustancias, como principales emergentes en estas barriadas.
Y agregó: «la expectativa en este proceso de reforma es que la mayor parte de las decisiones que se tomen recaigan en este proceso participativo, por eso es tan importante que estas opiniones sean vinculantes con las decisiones que se tomen a futuro. El desafío es poder mejorar la calidad de vida, disminuir la cantidad de población frente a un territorio desequilibradamente equipado. La atención tiene que estar puesta en el territorio de manera integral de manera que las ciudades dejen de crecer de este modo y nos permitamos pensar y actuar sobre territorios mucho más equilibrados», reivindicando a las poblaciones de barrios populares y realizando propuestas para su integración sociourbana.
